Jesus Christ Prison Ministry

El Chivo Expiatorio

“Cuando Aarón haya terminado de hacer propiciación por el santuario, la Tienda de Reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo, y le impondrá las manos sobre la cabeza. Confesará entonces todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Así el macho cabrío cargará con ellos.” Levítico 16:20, 21.


Se llevaron dos cabras; uno para el Señor y otro para el chivo expiatorio. El del Señor, que representa a Jesús y Su muerte para pagar la pena por nuestros pecados, ya había sido muerto en el versículo 15. Este chivo expiatorio no puede ser Jesús. Él nunca, ni siquiera ha cargado el pecado dos veces por nosotros. Hebreos es muy explícito sobre eso. “Así que Cristo fue sacrificado una vez para quitar los pecados de mucha gente ...” Hebreos 9:28. (Notar: “muchos”, no todos.)



Entonces, ¿quién representa el chivo expiatorio?


Cuando volvemos a la historia bíblica vemos un principio importante sucediendo. Lucifer siempre está tratando de hacernos pecar por quebrantar la ley de Dios, y Jesús está tratando de hacernos resistir y alejarnos del pecado por guardando la ley de Dios.


Lucifer es el originador del pecado. El pecado pertenece con él y en él. Sólo elegimos de participar o no con él en su pecado original. No somos el originador del pecado, el Lucifer es. Lo que Levítico 16 está tratando de simbolizar a través de estas dos cabras es bastante simple. Jesús paga la pena por nuestros pecados, si confesamos y nos alejamos de ellos. Pero Él no va quedar con ellos ni cargarlos para siempre. El pecado y el pecador serán destruidos para siempre dice la Biblia. No estará continuando, ni en Jesús, ni en un infierno ardiente “eternamente”. La Biblia nos dice que el pecado será eternamente destruido; nunca volver a levantarse.


Puesto que los malvados recibirán la recompensa por sus pecados, estarán pagando el precio por sus pecados. Tendrán que aceptar el pago de su pecado: la muerte. Morirán por sus propios pecados porque se negaron a aceptar el sacrificio de Jesús por sus pecados.


Hicieron esto al negarse a apartarse de sus pecados por medio de la fe en el poder de Cristo. Pueden haber creído en Cristo históricamente, pero se negaron a creer en Él y a Sus enseñanzas para dejar de pecar, ser perfectos y guardar los Diez Mandamientos para la vida eterna.


Ahora que esos pecados han sidos pagados, ¿qué sucede con los pecados de los santos que han sido confesados, rechazados y quitados de los santos por medio del poder de Cristo? Cristo pagó la pena, pero ¿qué pasa con los pecados? De eso se trata el chivo expiatorio. El chivo expiatorio “llevará todos sus pecados a un lugar solitario ...” Levítico 16:22.


“Azazel, en leyenda judía, demonio o espíritu maligno; símbolo de impureza; en los antiguos ritos de Yom Kipur los pecados de los judíos fueron trasladados a un chivo expiatorio que fue enviado al desierto al espíritu maligno y arrojado a su muerte; descrito en escritos rabínicos posteriores como ángel caído.” Enciclopedia de Compton


El chivo expiatorio representa al diablo, Lucifer, el originador del pecado. Cuando llegue el momento, como veremos más adelante, todos los pecados de los justos, a quienes Jesús les quitó y guardó en el templo celestial, serán puestos sobre la cabeza de Lucifer. Él los trajo a este mundo, él puede tenerlos de vuelta. No sólo tendrá que pagar la pena por su propia maldad, sino que también tendrá que aceptar la responsabilidad por todos los pecados que provocó a los justos cometer.


Él “se llevará todas las iniquidades a tierra árida”. Lev. 16:22. Eso es exactamente lo que va a pasar. Al final de los tiempos, Lucifer será “sujetado ... aquella serpiente antigua, que es el diablo, o Satanás, y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al Abismo y lo encerró y tapó la salida, para que no engañara más a las naciones hasta que se cumplieran los mil años ...” “Pero caerá fuego del cielo y los consumirá por completo. Y el diablo, que los engañó, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde tambien la bestia y el falso profeta habían sido arrojados.” Apocalipsis 20:2, 3, 9, 10.


El universo ahora está limpio. El pecado ha sido destruido. Los pecadores y el originador de los pecados han sido destruidos. Todos los pecados han sido borrados. Ningún pecado quedará en un universo que tenga “un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir”. “Él enjugará toda lágrima de los ojos. No habrá muerte, ni lamento, ni llanto ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” Apocalipsis 21:1, 4.