Jesus Christ Prison Ministry

Daniel 9

Ya hemos estudiado las profecías de Daniel dos, Daniel siete, Apocalipsis 12 y 13. Pero debemos continuar y terminar las profecías mayores de la Biblia. Hay tantas opiniones y enseñanzas falsas que están llevando a la gente por mal camino. La verdad nos libera. Debemos siempre estudiar por la verdad.


Comenzaremos esta sección con Daniel nueve. La primera sección es bastante simple. Se explica a sí mismo. Daniel está orando al Dios que guarda el pacto. Dios había predicho a través de Jeremías que al cabo de 70 años de cautiverio Dios liberaría a los judíos de regreso a Jerusalén. Cuando este tiempo está llegando a su fin, Daniel está orando a Dios para que guarde Su pacto, aunque el pueblo no fuera digno.

Mientras oraba, el ángel Gabriel vino a ayudar a Daniel a entender una visión anterior. Esta visión anterior fue dada a Daniel en el tercer año (cerca de 547 AC) del reinado del Rey Belsasar. Afirmó que “Va tardar dos mil trescientos días con sus noches. Después de eso, se purificará el santuario.” O “limpiado”. Daniel 8:14. (Esta profecía será explicada más adelante.)


Ahora, en el 539 aC, Gabriel va a explicar una porción de esos 2,300 días (años en profecía). En Daniel nueve, comenzando con el versículo 24, leemos donde 70 semanas son “decretados para tu pueblo y tu santa ciudad ...”.


La palabra traducida en la NVI como “decretada” sería mejor traducida: “cortada”. Las 70 semanas son “cortadas”, o “decretadas” para el pueblo judío solamente. Si tengo un pastel de chocolate y “corté” una parte de ella para mí, esa porción es “decretada” para mí. Es mía. El resto es tuyo.


La pregunta es, ¿de qué son las 70 semanas cortadas? Logicamente hablando, Gabriel esperaba que Daniel lo supiera. Por lo tanto, habría sido en un mensaje anterior. El único período de tiempo lógico anterior dado está en el capítulo ocho, versículo 14, los 2,300 días (años). De esos 2,300 días (años), 70 semanas (490 años) son específicamente para los judíos y Jerusalén. El resto de los 2,300 días son para nosotros, los gentiles.


Pero antes de que podamos hacer todas estas cosas, necesitamos saber cuándo comenzó esta profecía de 2,300 días y la porción de 70 semanas de ella.


Eventos Durante 70 Semanas


* Pongan Fin a Transgresiones

* Pon un Fin al Pecado

* Pidan Perdón por Maldad

* Establezcan para siempre la Justicia

* Sellan la Visión y la Profecía

* Consagren el Lugar  Santísimo


“Entiende bien lo siguiente: Habrá siete semanas desde la promulgación del decreto que ordena la reconstrucción de Jerusalén ...” Versículo 25. Ahí está. Esa es la clave de cuándo comenzar nuestro período de tiempo. Pero, ¿cuándo se emitió ese decreto?


En los libros de historia encontramos un decreto emitido por Artajerjes en el año 457 a. C. que coincide con todos los requisitos. Usando esta fecha como el comienzo de los 2,300 días, las 70 semanas producen algunos resultados muy interesantes.


El mensaje continúa diciendo que desde el decreto para reconstruir Jerusalén “hasta la llegada del Ungido. Despues de eso, habrá sesenta y dos semanas mas”. Tomando 457 aC y llegando a 49 años (7x7 “días”), llegamos al final del construir de Jerusalén en el año 408 AC. El mensaje decía que Jerusalén se construiría “con sus calles y trincheras. Pero cuando los tiempos apremien”. Si quieres leer sobre esta reconstrucción, los tiempos apremiantes y el decreto para reconstruir, puedes hacerlo por leyendo los libros de Esdras y Nehemías.


Eso nos deja con 62 semanas para traernos a la unción del Mesías. Continuando adelante de el año 408 aC, bajamos 62 semanas (434 años: 62x7) hasta el año 27 DC. Ahora, si estás haciendo las matemáticas, dirás: “Espera un minuto, tengo 26 dC”. Eso es correcto. Pero usted debe recordar, cuando el calendario fue juntado pasaron de 1 AC a 1 dC sin un cero en el medio. Es por eso que recibimos el 27 dC ¿Es esta fecha correcta para el ungir del Mesías? Exactamente en la moneda.



Volviendo a Lucas capítulo tres, encontramos que Jesús fue bautizado en “el año quince del reinado de Tiberio César, Poncio Pilato gobernaba la provincia de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea y Traconite, y Lisanias en Abilene.” Podemos volver a la historia y ver que la fecha de 27 dC fue cuando todas estas cosas se llevó a cabo. “Tiberio Julio César Augusto, n. el 16 de noviembre de 42 aC, m. el 16 de marzo de 37 dC, fue el segundo emperador (r. 14-37 dC) de Roma.” “Poncio Pilato, el quinto procurador (gobernador) romano de Judea (26-36 dC), condenó a muerte a Jesucristo”.* 


“Alrededor del año 525 dC, un monje llamado Dionisio Exiguus sugirió que los años se contaran desde el nacimiento de Cristo, que fue designado AD (anno Domini, “el año del Señor”) 1 (dC - despues de Cristo). Esta propuesta llegó a ser adoptada en toda la cristiandad durante los próximos 500 años. El año antes de 1 dC es designado 1 aC (antes de Cristo). Dionisio había referido el año del nacimiento de Cristo a otras eras.”*


Si usamos 1 dC para el nacimiento de Cristo, el bautismo de Cristo viene en el año 29 dC haciendo el ungir de Cristo en el decimoquinto año del reinado de Tiberio. Sin embargo, sabemos que Tiberio reinó como co-regente con Augusto antes de convertirse en emperador. Lucas sabía lo que no sabemos, dos mil años más tarde, de que su reinado real comenzó hace dos años antes, mientras que Augusto estaba incapacitado e incapaz de reinar activamente. Eso pondría el ungir de Cristo en el año 27 dC.


El mensaje continúa en el versículo 26 para decir que el Ungido (Cristo) sería cortado después del año 27 dC ¿Se pasó eso? En el versículo 27 nos dice exactamente cuándo. “Durante una semana (siete años) ese gobernante hara un pacto con muchos, pero a media semana (siete años) pondrá fin a los sacrificios y ofrendas.”


¿Confirmó Jesús el pacto por una semana (siete años)? Sí. ¿Acabó el sacrificio y la ofrenda en medio de esa semana? Sí. Yendo desde el año 27 dC tres años y medio, llegamos a 30 dC y media. Fue en el 30/31 dC que Jesús murió en la cruz y puso un fin a los sacrificios y ofrendas del Templo. Ya no eran necésarios como símbolos o sombras. El verdadero Cordero de Dios había muerto. “En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.” Mateo 27:51.


La palabra usada en el versículo 26 que se traduce “cortado” significa realmente “ser asesinado”. Lo encontrarás profetizado en Isaías 53:8. El versículo también dice que Él no tendría nada. La traducción real es que Él no tendría “descendientes”. Eso es correcto. Jesús no sólo no tenía nada cuando murió; tampoco tenía hijos de sangre. Nosotros somos Sus hijos cuando somos obedientes a Sus Diez Mandamientos como Él era.


Durante los siguientes tres años y medio los discípulos continuaron a confirmar el pacto de amor con la nación judía. Pero en el año 34 dC (30 1/2 + 3 1/2 años dC) los judíos apedrearon a Esteban a la muerte. El pacto fue roto por los judíos por última vez. Ellos rechazaron el pacto de Amor y Dios rechazó a ellos como nación.


Ahora puedes ver la importancia de los puntos en el versículo 24. Los judíos debían terminar la transgresión. Habían de poner fin al pecado. Ellos debían pedir perdón por su maldad y establecer la justicia para siempre por aceptando al Mesías. Pero no importaba lo que hicieran, la visión se cumpliría y el Santísimo sería ungido. Como nación fallaron de poner fin a la transgresión y poner fin al pecado. Fallaron a traer la justicia eterna en sus vidas. Ellos rechazaron al Mesías y proclamaron a César como su rey.


La Biblia dice: “El pueblo del gobernante que vendrá destruirá la ciudad y el santuario.” Eso fue muy correcto. No fueron los romanos los que destruyeron Jerusalén. Sí, lo hicieron físicamente. Pero fue la terquedad de los judíos la que destruyó a Jerusalén. Tito rogó a los judíos que se rindieran. Dio su palabra de que Jerusalén y el templo no serían dañados si simplemente abandonaran su rebelión. “Por tu propia culpa perderás la herencia que te he dado.” Jeremías 17:4.


“Los romanos establecieron una dinastía local, la casa de Herodes, para gobernar la mayor parte de Palestina; Herodes el Grande (r. 40-4 aC) reconstruyó gran parte de Jerusalén, incluyendo el Templo. Los gobernadores romanos, sin embargo, conservaron el control final; uno de ellos, Poncio Pilato, autorizó la ejecución de Jesucristo. Mientras que suprimía una rebelión judía importante, los Romanos destruyeron el segundo templo en el 70 dC.”


Lo mismo ocurre con nosotros hoy. Jesús está suplicando con nosotros que renunciemos a nuestra rebelión y a nuestros pecados. Él está suplicando con nosotros que cedamos a Su Manera de vivir, a Sus Diez Mandamientos de justicia. Pero si nos negamos y continuamos nuestra rebelión, nos destruiremos a nosotros mismos.