TEOLOGÍA

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• Un Historia de Gracia
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Romanos 3
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Romanos Siete

El siguiente obstáculo se encuentra en Romanos, capítulo 7. Este capítulo probablemente es citado más veces que cualquier enseñanza de Cristo. Este texto es utilizado por los pecadores para demostrar que ellos pueden pecar y todavía ser salvos. Les encanta citar a Pablo. Lo más confuso que Pablo es, lo mejor. Si es confuso, entonces ellos pueden profesar interpretarlo. Sin embargo ellos nunca pararsen para pensar sobre lo que están haciendo y si o no están interpretandolo para que está de acuerdo con Jesús y sus enseñanzas.

“Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo, sino el pecado que habita en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.” Romanos 7:14-20.

¡Guau! Mira todos los “Yo’s”. Simplemente saltan hacia fuera a usted. “Yo aborrezco”, “Yo hago”, “Estoy de acuerdo”, “Yo no hago”, “Yo sé”, “Yo sé nada”, “Yo quiero”, que hombre confundido. ¿Es Dios el autor de confusión? ¿Trae Dios el pecado? ¿Es Dios sin poder para hacer algo sobre esto? ¡Claro que no! “Dios no es un Dios de confusión”. 1 Corintios 14:33. Pero qente usan esto para justificar su vida pecaminosa, confundida. “Ves, Pablo era un santo y estaba viviendo la vida malvada igual que yo”. ¡NO ES ASÍ!

Esta declaración no es sobre Pablo el apóstol. Es sobre Saul el fariseo fanático. Como un fariseo fanático Saul sabía los requisitos justos de los Diez Mandamientos justos. Como un fanático él estaba tratando de servir a Dios a su manera de la iglesia. Él había sido lavado por cerebro por su iglesia. Él era un hombre miserable y gritó: “¿Quién me librerá de este cuerpo mortal? ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!” Romanos 7:24. Y eso es lo importante. Dios es nuestro Salvador del pecado; no en el pecado. Él vino a liberarnos de la vida desdichado, miserable, confundida de pecado. Pablo mismo nos dice que esta experiencia que recordó para nosotros era “cuando nos estábamos controlados por la naturaleza pecaminosa”. Romanos 7:5.

“Cuando estábamos”, tiempo pasado: no ahora como cristiano. Está relacionado la vida cristiana en Romanos, capítulo 6: “Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino ofrézcanse más bien a Dios, como aquellos que han vuelto de la muerte a la vida; y ofrecerle las partes de su cuerpo como instrumentos de justicia.” Romanos 6:12, 13.

Jesús no trae pecado o confusión. Pablo lo dijo él mismo;. “.. es el pecado que habita en mí.” Romanos 7:17. Jesús trae paz y descanso a las almas de aquellos con que él vive. Jesús nunca traerá todo ese dolor y sufrimiento a uno de sus hijos. “¡La paz sea con ustedes!” es el mensaje de Jesús. Juan 20:21. Sí, si vivimos la vida pacífica, tranquila, cristiana, seremos “persequidos por causa de la justicia.” Mateo 5:10. Pero Dios no trae la persecución; el diablo lo hace. Paz en el interior, pruebas y tribulaciones en el exterior de un mundo que odia la justicia.

“No hay paz para los malvados.” Isaías 57:21. El pecador no tendrá paz en el interior, pero estará en paz con el mundo. Su opción. “Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran plenamente en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu”. Romanos 8:3, 4. ¿Lo ves?! Los justos requisitos de la ley pueden cumplirse plenamente en nosotros. Ya no vivimos según la naturaleza pecaminosa. ¡Qué maravilloso Dios tenemos!

El punto entero de romanos es para separarnos de los deseos pecaminosos del cuerpo que trae muerte. Pablo quiere traernos en unidad con Jesús que trae la paz. Una vez más, las enseñanzas de Jesús primero y luego construir la verdad en eso. No deje que nadie use las escrituras, como lo hace el diablo, para presentar una parte de ella para que peques. Resistir, diga no. Escrituras pecaminosas se refieren a los pecadores. Escrituras justas son para aquellos que viven rectamente. Pablo no puede mentir. Jesús no puede mentir ni cambiar su camino justo. Ningún pecador irá al cielo. Sólo los pecadores que han dejado de pecar por medio del poder de Jesús irán al cielo. ¿Estás listo para ser un santo?

Una nota adicional. Esta siguiente cita es del libro, “Grecia y Roma: Constructores de Nuestro Mundo” por la Sociedad Geográfica; página 31. “Los griegos tenían dos almas en sus pechos, uno luchando por claridad, temperancia, moderación, el otro impulsandolos hacia la orgía y éxtasis; amor de orden junto con la violencia; la serenidad de la civilización y el grito de la cueva. Encontramos esta oposición... en el drama, que inventaron los griegos. Tales conflictos le da poder que endura.”

Pablo fue nacido un hebreo, pero creció muy educado en el pensamiento griego. Romanos 7 es acerca de cambiar del pensamiento pagano al pensamiento cristiano. Perfección por medio del poder de Jesús para controlar nuestras mentes y cuerpos. Cristo nos dice que salgamos del mundo y de elevar nuestros pensamientos al cielo y lejos de este mundo. Son sus pensamientos que han estado causandote a pecar. ¡Alto!