TEOLOGÍA

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Nuevo Pacto

“Al llamar ‘nuevo’ a este pacto , ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está por desaparecer.” Hebreos 8:13. ¿De que está hablando el escritor de Hebreos? Si servimos a un Dios que no cambia, ¿cómo puede ser esto un “nuevo” pacto? De hecho, el escritor de Hebreos nos dice en Hebreos 13:8 que Jesús es el mismo ayer y hoy y mañana.

La mejor manera de mirar esto es de mirarlo historicamente. El escritor de Hebreos 8:13 nos está refiriendo a una cita que él utilizó de Jeremías 31: 31-33. Esta cita tiene nada que ver con los tiempos del “Nuevo Testamento”. Jeremías estaba escribiendo en referencia a la época cuando los judíos iban estar regresando del exilio Babilónico en el 538/37 AC.

Repetidas veces los israelitas quebrantaron el Pacto que habían acordado cumplir con Dios. No fue Dios que quebrantó su pacto de amor, era la nación de Israel. “Puesto que esta nación ha violado el pacto que yo establecí...” Jueces 2:20. “Porque este pueblo abandonó el pacto del Dios de sus padres,” Deuteronomio 29:25. Cada vez que lo quebrantaron, tuvo que ser renovado. “Todos se unió a sus parientes que ocupaban cargos importantes y se comprometió, bajo juramento, (a vivir de acuerdo con la Ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor).” Nehemías 10:29.

Lo mismo sucedió en el Nuevo Testamento. Los Judíos habían quebrantado otra vez el pacto de amor y tuvo que ser renovado. “Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas... ¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones!” Marcos 7:8, 9.

Cuando los exiliados judíos regresaron a Jerusalén, renovaron el pacto quebrantado. Jeremías 31:23 declara explícitamente que el “nuevo” pacto es para los exiliados regresados. El “nuevo” pacto era simplemente una renovación del antiguo pacto, puesto que lo habían quebrantado. Todo esto se confirma en el libro de Nehemías. Nehemías estaba en el servicio del Rey Artajerjes y regresó a Jerusalén para ayudar a renovar el pacto. Si lees completamente capítulo nueve, preste atención a los versículos 13, 16, 17, 29, 32, 34, 38. En el capítulo 10, esto se muestra especificamente en el versículo 29.

Entonces ¿por qué trajo el escritor de Hebreos Jeremías para discusión si era para los judíos regresando del exilio en 538/37 AC? Porque él quería recordar a los lectores del hecho – que todos conocían demasiado bien - que Israel siempre estaba quebrantando el pacto. Por lo tanto, Dios siempre lo estaba renovando. Su punto siendo que debe venir como ninguna sorpresa que los judíos lo habían quebrantado otra vez y que necesitaba ser renovado otra vez.

Pero a diferencia de las otras renovaciones, esta vez los “Códigos Civiles” y “Rituales del Templo” del pacto ya no eran necésarias. El pacto de amor, los Diez Mandamientos, permanecieron lo mismo. Sólo los códigos civiles, nacionales y del templo del pacto habían sido abolidos.

Para entender esto mejor, volvemos a éxodo. Éxodo 20:1 dice que Dios habló todas estas palabras. Luego sigue para dar los Diez Mandamientos. Dios les habló y Él les escribió con Su propio dedo. Pero los “códigos” del pacto fueron escritos por Moisés; por los dedos de Moisés: Éxodo 21:1; Deuteronomio 29:1. Esto puede entenderse mejor si lo dibujamos.

Jesús Escribió:Pacto                    Moisés Escribio:Los códigos del Pacto
1. Exo 20:3  "No tendrás otros dioses delante de Mí.  1. Civiles y Salud
2. Exo 20:4  "No te harás ningún ídolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 
a. Decretos
3. Exo 20:7  "No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano, porque el SEÑOR no tendrá por inocente al que tome Su nombre en vano. 
Levítico 18-20
4. Exo 20:8  "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 
Exo 20:9  "Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 
Exo 20:10  pero el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios. No harás en él trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. 
Exo 20:11  "Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día. Por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó. 
b. Regulaciones
5. Exo 20:12  "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. 
Levítico 11-15
6. Exo 20:13  "No matarás (No asesinarás).  2. Códigos del Templo
7. Exo 20:14  "No cometerás adulterio. 
a. Regulaciones
8. Exo 20:15  "No hurtarás. 
1. Ofrendas
9. Exo 20:16  "No darás falso testimonio contra tu prójimo. 
Levítico 1-7
10. Exo 20:17  "No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo." 
b. Ordenanzas
 
Levítico 23-25
 
c. Reglas para Sacerdotes
 
Levítico 21, 22


Los Diez Mandamientos son el fundamento de las leyes de los gobiernos de todo el mundo. Todas las leyes en la tierra se basan en los Diez Mandamientos. También son la base del gobierno de Dios y Su trono.

Permíteme llevarte de vuelta a la historia y ayudarte a “ver” la dinámica trabajando y las palabras que se utilizan para ayudarnos a entender mejor este concepto:

1. Adán y Eva fueron dados el Pacto por Dios. El pacto entre Dios y la humanidad era:
a. El hombre aceptaría Dios como su Dios
b. Dios dará a la humanidad vida eterna y todo lo que necesitaba para vivir una vida alegre y feliz sobre la tierra.
c. Términos de este Pacto: Obediencia a los Diez Mandamientos.

2. Dios renovó el Pacto con Noé.
a. Términos de este Pacto: Obediencia a los Diez Mandamientos.

3. Dios renovó el pacto con Abraham y sus descendientes para darles la tierra de promesa.
a. Términos de este Pacto: Obediencia a los Diez Mandamientos.

Cuando los israelitas salieron de Egipto, eran recién de la mano de la esclavitud. Dios quería hacer una gran nación fuera de esclavos. Usando los Diez Mandamientos como su base y guía, los israelitas desarrollaron justos decretos que explicaron cómo implementar los Diez Mandamientos en un código civil realizable. Estos códigos civiles se encuentran en los textos usados en la ilustración al final del capítulo.

Los decretos y algunas regulaciones fueron para los israelitas como una nación. Eran una codificación ordenada de los principios de los Diez Mandamientos. Con tal que el Israel quedó fiel a Dios él les permitió permanecer como Su nación y el trono de David enforzó los decretos nacionales.

Pero los israelitas se rebelaron contra Dios y quebrantaron Su pacto. él negó a perdonarlos - 2 Reyes 24:3, 4 - y los había enviado al exilio. “Todo esto sucedió porque los israelitas habían pecado contra el Señor su Dios”. “Los israelitas secretamente hicieron cosas contra el Señor su Dios que no estaban bueno.” “Con todo, no hicieron caso, sino que fueron tan tercos como lo habían sido sus antepasados, que no confiaron en el Señor su Dios”. “Y aunque el Señor lo había prohibido, ‘Siguieron las costumbres de las naciones vecinas”. “Abandonaron todos los mandamientos del Señor su Dios”. “En fin se entregaron a hacer lo que ofende al Señor, provocando así su ira. Por lo tanto, el Señor se enojó mucho contra Israel y lo arrojó de su presencia.” 2 Reyes 17:7, 9, 14-18.

Códigos civiles fueron muy bien para el orden civil y justicia, pero el pueblo todavía debían ser traido de nuevo a la unidad y el orden con el cielo y con el gobierno del cielo. Las ordenanzas y las otras regulaciones tenía que ver con la adoración del templo. Aquí es donde la segunda parte de los códigos del pacto llegó a poner en juego. Los servicios del templo les trajeron de vuelto en una relación con el Reino de Dios.

A través del servicio del templo, alabanza y honor, fe y esperanza, ascendió a Dios. Por medio de la comunión con Dios, el estudio y la oración, la gente recibieron el Espíritu Santo de Dios para darles el poder para obedecer los diez mandamientos de Dios. Ahora estaban limpios y obedientes a la ley de Dios y el gobierno civil.

Los servicios de sacrificio, simbólicos ayudó a los oyentes a comprender por la fe la realidad de sus oraciones y hechos de servicio y devoción. A través de los servicios simbólicos podrían ser seguro y cierto de que el Mesías vendría a borrar todos los pecados pasados que habían confesado y rechazado.

Cuando la cruz de Cristo fue levantada, la nación judía ya no necesitaba los símbolos y sombras para apuntarlos al Mesías. La sustancia había muerto. El cordero ya no era necésario. Los candelabros ya no eran necésarias. El pan ya no era necésario. El altar del incienso y la lavamanos de agua ya no eran necésarias. Los días festivos ya no eran necésarias. En vez de mirar hacia adelante en fe al Mesías, podríamos ahora miramos hacia atrás en fe al Mesías. MISMA fe, mismo evangelio, misma salvación en ambos Antiguo y Nuevo Testamento. Sólo los símbolos cambiaron.

“Por una parte, la ley anterior (las que se refieran al templo) queda anulada por ser inútil e ineficaz, (Ya que no [el código escrito de Moisés] perfeccionó nada). Y por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios.” Hebreos 7:18, 19. (Paréntesis añadidos para aclaración)

Los Diez Mandamientos nunca fueron anulados. Sólo ha sido abierto a nosotros por un camino vivo y mejor, Jesucristo, no por símbolos o sombras. “Así que, hermanos, por la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo”. Hebreos 10:19, 20.

Ya no eran necésarios los punteros y las flechas del servicio del templo. Esto se puede ver en la ilustración. Los artículos que eran símbolos y sombras hicieron un contorno, una sombra, de la cruz que apuntaba a los Diez Mandamientos justos del lugar Santísimo.

Jesucristo vino y apuntó el camino más perfectamente. Él es nuestro ejemplo para seguir. “En cambio, el amor de Dios se ha perfeccionado en la vida, del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.” 1 Juan 2:5, 6. Debemos vivir como Jesús vivió, perfecto en Su justicia, Sus Diez Mandamientos.

Los códigos civiles fueron anulados lentamente cuando la nación se deterioró y perdió su poder soberano. Los babilonios, los Medo-Persas, los griegos y finalmente los romanos; todos despojaron a los judíos, en olas sucesivas, de su poder para implementar su propia regla civil.

Los judíos rechazaron a Jesucristo como su rey y reconocieron César como su rey – Juan 19:15. Dios entonces les dio su deseo y les entregaron a Tito. Él marchó contra Jerusalén y en el 70 D.C. destruyó su templo. Israel como nación dejó de existir. Todos los ritos, servicios y fiestas del templo llegaron a su fin. Ya no necésarios.

“Tito Flavius Vespasianus, n. 30 de diciembre de 39 d.C, m. 13 de septiembre de 81, pasó la mayor parte de su vida en el servicio militar antes de sucediendo (79) su padre, Vespasiano, como emperador romano. En el 70, Tito fue confiado con el comando contra los judíos rebeldes. Él capturó Jerusalén y en el 71 volvió a Roma, donde su padre le hizo comandante de la Guardia Pretoriana. Historiadores más tarde considera a Tito como un emperador ideal, en parte porque él gastó grandes sumas en juegos y monumentos, incluyendo el Coliseo. A las víctimas de la erupción famosa (79) del Vesubio y la plaga y el fuego (80) en Roma él repartió ayuda generosa. La “era de buenas sensaciones” terminó cuando fue sucedido por su hermano Domiciano.”*

“Mientras suprimiendo una gran revuelta judía, los romanos destruyeron el segundo templo en 70 D.C.. En 135, tras el fracaso de la revuelta de BAR KOCHBA, los judíos fueron desterrados de Jerusalén.”*

Ellos habían abandonado a su Dios: Él había abandonado a ellos. Con la destrucción de su nación, el código escrito de Moisés tal como se definó los códigos civiles y religiosos, fue clavado en la Cruz. Pablo dijo, “Y anular la dueda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa dueda que nos era adversa, clavándola a la cruz.” “Así que nadie los juzgue a ustedes por lo que comen o beben, o con respecto a días de fiesta religiosa, de luna nueva o de reposo (esto no es el reposo de los Diez Mandamientos). Todo esto es una sombra de las cosas que están por venir; la realidad se halla en Cristo.” Colosenses 2:14, 16, 17

¿Cómo podría él escribir eso? ¿Quién le dio esa autoridad? Bueno, la respuesta a eso es actualmente bastante simple. El leó el Antiguo Testamento y lo creyó. Escuchar atentamente y no se deje engañar por aquellos que están tratando de quitar sus ojos de Jesús y hacia las mismas ceremonias y ritos que Dios aborrece.

“No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocodas; ¡no soporto que con su adoración me ofendan! Y aborrezco sus lunas nuevas y sus festividades; Se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar.” Isaías 1:13, 14. “Pondré a todo su jolgorio: sus peregrinaciones, sus lunas nuevas, sus días de reposo, y sus fiestas solemnes.” Oseas 2:11. “Yo aborrezco sus fiestas religiosas; No me agradan sus cultos solemnes... Aleja de mí el bullicio de tus canciones!...” Amos 5:21, 23.

El código escrito que requiere la muerte de un cordero, los días de fiesta, los días de reposo que pasó con los días de fiesta, las muchas rondas de ceremonias que simbolizaban la vida justa ahora fueron abolidas. Jesucristo, es ahora nuestra realidad. Está claro ahora por qué Pablo requiró Timoteo estudiar el Antiguo Testamento (Escrituras a Pablo), en 2 Timoteo 3:15-17. Es por estudiar el Antiguo Testamento que vemos la belleza del plan de salvación y entendemos más claramente el trabajo, vida y muerte de Cristo. Somos conscientes de nuestra parte para actuar y los requisitos de la vida eterna.

Todos esos códigos fueron dejados en el polvo del antiguo templo destruido. Al depositarse el polvo, los Diez Mandamientos irradiaron más brillante y más claro a todo el mundo. “Porque Dios no considera justos los que oyen la ley sino a los que la cumplen.” “¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley.” “Para nada cuenta estar o no estar circuncidado; lo que importa es cumplir los mandatos de Dios.” Romanos 2:13; 3:31; 1 Corintios 7:19

Los códigos civiles que tenían que ver con la apedreación de un transgresor y todas las demás leyes civiles de la nación de Israel ya no existían. Fueron eliminados cuando la nación fue erradicada y la gente dispercidos por la faz de la tierra. Ahora el cristiano sería requerido a cumplir los Diez Mandamientos, pero estariá bajo los códigos civiles de las naciones que vivían bajo para castigar al transgresor. Es por eso qué Pedro nos dice “Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad, o a los gobernadores que él envía para castigar los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Dios: que praticando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos. Eso es actuar como personas libres que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como siervos de Dios. Den a todos el debido respeto: amen a los hermanos, teman a Dios, respetan al rey.” 1 Pedro 2:13-17.

Es muy claro para el astuto estudiante de la Biblia que la clave de Hebreos no es acabar con los Diez Mandamientos, pero solamente los símbolos y sombras que apuntaban a Cristo. Esto es fácilmente visto en Hebreos, capítulo nueve. Cuando el escritor comienza a mostrar lo que era “nuevo”, él quita de discusión el Lugar Santísimo donde fueron localizados los Diez Mandamientos. Esto se encuentra en Hebreos 9:3-5. El escritor nunca habla de los Diez Mandamientos en vista de abolirlos. Son tan eternos como el mismo Jesús.

Sólo el templo, días de fiesta y servicios que iban con el templo fueron eliminados en la muerte de Jesús. Sólo eran temporales hasta la época de Cristo. Eran sólo sombras para apuntarnos al Que vendría y mostrar el camino más perfecto. Esas sombras, las actividades y las fiestas del templo, nada tenían que ver con la salvación. Salvación era y es sólo el cumpliendo de los Diez Mandamientos.

“Yo te libraré de las tristezas para las fiestas designadas que son para ti una carga y un reproche”. Sofonías 3:18. Gente, lo mismo ocurre hoy. Todo de nuestra “adoración” de iglesia es detestable a él a menos que estamos viviendo la vida de Jesús perfecto, justo, Santo, en guardando los Diez Mandamientos. Permítanos adorar a Jesús en espíritu y en verdad, no en forma y ceremonias.

Otra razón que no debemos celebrar esas ceremonias es, bajo el antiguo pacto, esas días de fiesta, servicios, ritos del templo, los días santos que fueron “sombras de los bienes venideros” sólo podían ser llevado a cabo y observado “al lugar donde el Señor su Dios decida”. No se permitió a “ofrecer holocaustos, cuídate de no hacerlo en el lugar que te plazca. Los ofrecerás sólo en el lugar que el Señor elija en una de tus tribus, y allí harás hacer todo lo que yo te ordeno”. Deuteronomio 12:11, 13, 14. Es por eso que no podemos observar la Pascua, fiesta de semanas y la fiesta de los tabernáculos ahora que Jesús ha sido crucificado, los judíos rechazados como nación y Jerusalén haber sido destruido por los romanos. Dios hizo todo eso para que se sepa muy bien que todas esas ceremonias, dias de fiestas y rituales que estaban en relación con la nación judía y Jerusalén sólo, ahora debían ser tratados como un aborrecimiento. Debemos tener nada que ver con ellos ahora. Dios no ha elegido cualquier otro lugar para observarlos. Ahora, nuestra única obligación es vivir como Jesús vivió, perfecto, sin pecado y el cumpliendo de los mandamientos.

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.” Juan 14:15
“... cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones.” Deut. 5:10

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